Por Fernando Senini: Patriots LATAM | No Huddle

Los New England Patriots cayeron 29 a 13 ante los Seattle Seahawks en el Super Bowl LX, disputado en el Levi 's Stadium de Santa Clara. De esta manera, se terminó una buena temporada para los de Mike Vrabel, quienes no pudieron conseguir su séptimo Trofeo Vince Lombardi.
New England llegó a la gran cita tras vencer a los Denver Broncos en Mile High, mientras que Seattle hizo lo propio tras derrotar a Los Angeles Rams en condición de local. Ambos equipos mostraron fortalezas durante todo el año, aunque los pronósticos daban como favorito por mucho a los de Sam Darnold. Los Patriots salieron a jugar el partido con eso en mente, aunque no lograron demostrar a los analistas que estaban equivocados.
La defensiva de Seattle, imposible para Drake Maye y compañía
Los primeros puntos del juego los puso rápidamente el conjunto de Mike Macdonald mediante un gol de campo. Desde el primer cuarto se vio lo que sería la tónica del juego: dos defensas sólidas y ofensivas con problemas. No obstante, los Seahawks al menos lograban mover el balón para dejar a su pateador en rango de anotar.
El segundo período fue igual, con Kenneth Walker III consiguiendo muchas yardas por tierra y la secundaria de los Patriots, encabezada por un excepcional Christian Gonzalez, anulando los pocos intentos profundos de Darnold. El mariscal de campo de los Seahawks incluso casi es interceptado por el mismo Gonzalez en la endzone al final del cuarto. Drake Maye, por su parte, lució errático y presionado en todos sus envíos. La línea ofensiva de New England sufrió el pass rush de Seattle, especialmente por el lado izquierdo de Will Campbell y Jared Wilson.
Luego del Halftime Show de Bad Bunny, los Patriots salieron a jugar solo nueve puntos abajo. La unidad de Josh McDaniels no aprovechó la gran actuación de la defensa y no produjo absolutamente nada. Al final del tercer cuarto, un fumble de Drake Maye complicó las cosas. Otra vez, la debilidad de la línea ofensiva no ayudó a la seguridad del mariscal de campo de los Pats, que perdió la pelota.
En el período final, Seattle anotó el primer touchdown del juego de la mano de AJ Barner. Sin embargo, Maye puso dos bombazos y el drive culminó con una rápida respuesta Patriot mediante la anotación de Mack Hollins. Con una mínima ilusión, la ofensiva volvió al campo con la oportunidad de ponerse a una posesión, pero una intercepción del número 10 aplacó las chances de remontada.
Jason Myers pateó el quinto gol de campo para Seattle en la noche. Con el juego 22 a 7 y muy poco tiempo, New England entró en una situación de lógico apuro. Debido a ello, otro turnover sentenció el juego, Uchenna Nwosu llevó el balón a la endzone y desató la locura para los de Mike Macdonald. Con el Lombardi ya asegurado, los Seahawks regalaron yardas a cambio de segundos y Maye conectó con Rhamondre Stevenson para la última anotación de la noche.
De esta manera, los Patriots cayeron por sexta vez en el juego grande, poniendo su récord en dicha instancia en 6-6 (.500). Ahora, Mike Vrabel debe encarar una offseason con decisiones complejas en cuanto al roster y la necesidad de reforzar varios puestos para competir a la altura de lo que el calendario le va a demandar a New England. El futuro será positivo, pero mientras tanto, felicitaciones a Seattle por un merecido triunfo.











