Por Luciano Viale: Periodista Deportivo No Huddle | Patriots LATAM

Los New England Patriots dieron un paso gigante rumbo al Super Bowl LX al derrotar 28-16 a los Houston Texans en el Gillette Stadium y sellar su clasificación a la final de la AFC. En una tarde marcada por el clima adverso y los errores, el equipo de Mike Vrabel supo imponer su identidad y manejar los momentos clave del partido. La victoria reavivó la mística de una franquicia acostumbrada a estas instancias decisivas.
El desarrollo del juego estuvo condicionado por una defensa local que fue creciendo con el correr de los minutos. New England capitalizó algunas de las oportunidades que le ofreció Houston y construyó una diferencia que supo sostener incluso cuando el partido pareció abrirse. La intensidad defensiva y la disciplina en los momentos críticos marcaron la diferencia ante unos Texans que nunca lograron sentirse cómodos.
Drake Maye, pese a los balones sueltos, fue uno de los puntos destacados del encuentro. Tras un inicio irregular, el mariscal de campo encontró ritmo y respondió con tres pases de touchdown, mostrando carácter en un escenario exigente. Sin brillar desde lo estadístico, su capacidad para recuperarse de los errores fue clave para que los Patriots mantuvieran el control del encuentro.
Una defensa que cambió la historia del partido
El quiebre definitivo llegó del lado defensivo. Los Patriots forzaron múltiples pérdidas de balón y castigaron cada error de C.J. Stroud, quien sufrió una de las tardes más complicadas de su joven carrera. La presión constante, las coberturas cerradas y la lectura del juego terminaron por desarmar a la ofensiva de Houston.
Uno de los momentos clave fue el pick-six de Marcus Jones que encendió al estadio y estiró la ventaja local. A partir de allí, New England jugó con mayor tranquilidad y obligó a los Texans a arriesgar más de la cuenta. La defensa no solo sostuvo el resultado, sino que marcó el pulso emocional del partido. Carlton Davis y Craig Woodson fueron dos de los muchos puntos altos que tuvo la defensiva.
En el tramo final, con Houston intentando una remontada desesperada, apareció la jugada que terminó de cerrar la historia. Kayshon Boutte atrapó un pase con una sola mano en la zona de anotación, para desatar la celebración en Foxborough y empezar a sellar el resultado.
Con este triunfo, New England alcanzó su decimosexta final de Conferencia Americana, un récord histórico que reafirma su peso en la AFC. Ahora, los Patriots viajarán a Denver para enfrentar a los Broncos en busca de un lugar en el Super Bowl LX, con la ilusión renovada y la convicción de que, una vez más, saben cómo ganar cuando más importa.
Somos todo lo que tenemos. Somos todo lo que necesitamos.











