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Una temporada como pocas

Sin duda que esta temporada 2016 fue histórica. Y no me refiero solamente a la forma espectacular en la que el equipo terminó alzándose con el trofeo Lombardi por quinta vez, sino a la forma en que se desarrolló esta  temporada desde sus inicios.

A continuación, haciendo más uso de mi memoria que de las estadísticas, intentaré recorrer algunos de los pasajes más memorables de esta finalizada temporada.

Hora de cerrar el circo

Cuando el 14 de Julio pasado Tom Brady aceptó la suspensión de 4 juegos por el caso de los balones desinflados, finalmente se cerró una etapa polémica, plagada de conjeturas, de suposiciones y de castigos excesivos que finalmente pasaron a los archivos de la historia. Injusta o no, culpable o no, la pena ya había sido ratificada y Brady prefirió no ser una distracción más, cerrar el circo levantado alrededor de esta controversia y aceptar el castigo.

Finalmente, el enfoque central era el football, ya podíamos concentrarnos en el equipo; en sus novatos, en los jugadores llegados de la agencia libre y en los que regresaban y se preparaban para afrontar una nueva temporada.

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Dejando las cosas en claro

"Ahora nuestra prioridad es tener listo a Garoppolo para empezar la temporada frente a Arizona…Tom volverá a ser el QB titular cuando regrese pero mientras tanto tenemos que priorizar la primera parte de nuestro calendario y eso es tener listo a Jimmy", dijo Belichick días después de la decisión de Brady.

Una expresión vertida por el entrenador que mataba 2 pájaros de un solo tiro. Primero anulaba cualquier controversia relacionada a quién sería el reemplazante de Brady (Garoppolo o Brissett) y segundo, ponía bien en claro que, sin importar el buen trabajo que realice Garoppolo, Brady sería el titular una vez que regrese.

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Una doble preparación para la ofensiva

Tanto Brady como Garoppolo compartieron repeticiones en partes iguales durante los campamentos de verano. Ambos intentaban acostumbrar a la joven línea ofensiva, al renovado grupo de receptores, de corredores, etc. al estilo de juego de ellos. Un trabajo que puede parecer sencillo pero que requiere de mucha logística, de revisión de videos, de ajustes de velocidad, de sincronización,  de reconocimiento de miradas, de gestos, de tonos de voz, etc.; detalles que forman parte del entendimiento de la ofensiva con su QB titular, en este caso, con sus QBs titulares.

New England Patriots guard Shaq Mason (69), tackle Marcus Cannon (61) quarterback Tom Brady (12) guard Joe Thuney (62) and tackle Nate Solder (77) take the field during an NFL Super Bowl 51 football game against the Atlanta Falcons on Sunday, Feb. 5, 2017, in Houston, TX. The Patriots defeated the Falcons 34-28 in overtime. (Kevin Terrell via AP)

Un inicio de temporada plagado de dudas

Empieza la temporada y la prensa dudaba del equipo, los más optimistas se aventuraban a decir que durante la ausencia de Brady el equipo terminaría 2-2. Sin embargo, a pesar de solo contar con Garoppolo por partido y medio, y jugar otros dos partidos y medio con el novato y QB #3 (quien tuvo mínima participación en los campos de entrenamiento) se logró el cometido y este dúo de QBs realizó el trabajo y devolvió el equipo a Brady con un récord de 3-1.

Un trabajo que se ganó el reconociendo de todos y que elevó la ya reconocida fama de estratega de  Bill Belichick, Josh McDaniels (coordinador ofensivo) y Matt Patricia (coordinador defensivo) a otro nivel.

Igualmente resaltante fue el trabajo realizado por el coordinador de la línea ofensiva, Dante Scarnecchia, quien tras su regreso de 2 años de retiro, puso orden en una línea ofensiva plagada de jóvenes y la transformó en una línea confiable y efectiva.

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El regreso del más grande de todos los tiempos

Llega la semana 5 y Brady toma el toro por las astas llevando a su equipo a alcanzar un récord de 11-1. Nada mal para un quarterback que estuvo obligado a mantenerse alejado y fuera de contacto por 4 semanas con su equipo, sin poder asomar las narices en el Gillette y sin poder revisar o analizar los videos, las estrategias y planes de juego. A pesar de ello, Brady regresó sin mostrar rasgos de estar fuera de forma (física o futbolística) y  realizó uno de sus  mejores trabajos de su ya ilustre carrera.

No solo de pan vive el hombre, no solo de jugadores estrellas vive Belichick

Temprano, durante la temporada baja, a mediados de marzo del 2016, el entrenador sorprende a todos deshaciéndose de su mejor pass rusher, Chandler Jones. Un golpe en lo anímico y en lo futbolístico que contó con la ventaja del tiempo para asimilar y adaptarse a esta importante ausencia.

Pero lo que vendría después sería para muchos, inaceptable.

A mitad de la temporada (octubre 31), cuando el equipo se asentaba finalmente, el popular monje lanza el segundo bombazo y envía a la Siberia de la NFL (Cleveland) al LB Jamie Collins. Más allá de analizar las razones de por qué lo hizo, lo importante aquí es ver cómo y con quién BB reemplazó al talentoso apoyador, un jugador extremadamente valioso que podía jugar los 3 downs , tanto contra el juego de carrera como en jugadas de pases retrocediendo en la cobertura.

El novato Elandon Roberts fue uno de los que tomaron el papel de Collins en jugadas contra el acarreo. Shea McClellin hizo lo mismo pero añadiendo pass rushing y habilidad para la cobertura, otro jugador versátil, llegado a mitad de temporada desde Detroit, Kyle Van Noy, aportando efectivamente con su cobertura y pass rushing (recordemos su captura lograda en el Super Bowl al final del tercer cuarto de juego).

Una vez más Belichick comprueba que, por más controversial y jalada-de-los-pelos que parezcan sus decisiones, estas terminan dándole la razón.

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Meta alcanzada

A pesar de tantos contratiempos (muchos de ellos no enumerados en esta nota), de luchar contra un castigo demasiado severo para la supuesta agresión, de sufrir la pérdida de su mejor arma ofensiva (Gronkowski), se logró el cometido: ganar el quinto anillo.

Quizás ese triunfo increíble en el Super Bowl refleja lo vivido esta temporada 2016. No había nada más difícil e imposible que ganar un Super Bowl después de estar abajo por 25 puntos a poco más de un cuarto del final. Sencillamente ni la lógica ni la historia lo aceptarían.

De la misma manera la lógica no aceptaba que un QB #2 (quien nunca había sido titular) y un QB #3 (que ni siquiera conocía bien el sistema) logren un récord de 3-1 durante el inicio de la temporada. Que Brady después de 4 semanas fuera del equipo logre un récord de 11-1 (o 14-1 hasta el SB). Que el trabajo de 3 linebackers 'de segunda' reemplacen al talentoso Collins. Que Brady, a sus casi 40 años juegue al nivel que lo está haciendo.

Podríamos concluir que, así como los libros de la historia de la NFL están siendo reescritos por los Patriots, de la misma manera los libros de lógica también podrían sufrir alteración por culpa de 'esos insoportables Patriotas'.

¿Será esta una apreciación muy chauvinista?

Lógicamente no la es.

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